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Enero 29, 2005
No me interesa nada de nada - Fernando Castro Flórez
Reseña de la exposicióon de Jon Mikel Euba en Galeríia Soledad Lorenzo, Madrid.
Tomada de ABC
No me interesa nada el trabajo de Jon Mikel Euba. Eso es algo que tengo muy claro. Llevaba apenas dos minutos en la semi-oscuridad del primer espacio de Soledad Lorenzo, intentando tomarme con calma y en serio una vídeo-proyección titulada Neska (2005), cuando me desacoplé del todo y comencé a incubar la sospecha de que, en realidad, no entendía nada de lo que allí se planteaba. El sentimiento de tedio dominó mi recorrido entre una serie de trabajos de una mediocridad alarmante. Este artista ha tenido exposiciones individuales en centros de arte de primer nivel como Artium (Vitoria, 2002) o la Fundación Tàpies (Barcelona, 2003); también me dejaron frío aquellos vídeos de jóvenes combinados con proyecciones de textos (por supuesto, en inglés, para no perder el tono snob) en las que se informaba principalmente de asesinatos y disparos. Ojeando el catálogo de aquella muestra encontré frases casi programáticas: «Me gusta saber lo que “está pegando fuerte” y me entretengo» o «dime lo que has visto y lo que crees que significa». Doy por sentado que son meros flatus vocis que no quieren decir nada de nada, porque en caso contrario serían la manifestación de un carácter cínico o de una mente roma.
Resulta que los vídeos que ha colocado en su puesta de largo en Madrid responden a una voluntad por apartarse de las interpretaciones que han surgido en torno a sus planteamientos, llegando a señalar que está aburrido de «estar representando al artista vasco que habla de su contexto». Pero intentando escapar del estereotipo que han construido algunos «comisarios», cae de bruces en una especie de «angustia de las influencias» de corte ultra-narcisista. Basta leer el texto –mezcla extrema de escritura torpe donde las haya y pretensiones pseudoconceptuales– que ha publicado en torno a estas obras para comprobar que cae en la trampa de tomar decisiones «teniendo en cuenta lo que la gente ha comentado de mi trabajo». Gracias a esas cartas sin destinatario conocido me percaté de que no era tanto que yo no me enterara de nada, sino que da la impresión de que es el propio artista el que tiene un barullo mental de primera categoría. Señala que su trabajo tiene una cualidad abstracta, aunque inmediatamente añade: «Esto es algo que imagino que no es fácil de entender, dado que es algo que creo sólo yo puedo ver». Aunque Euba habla, una y otra vez, de vídeos que se intentan grabar y que finalmente no se ruedan, de material imperfecto o de una estructura que se refiere a otra estructura, lo que finalmente encuentra el espectador son una poses que aluden al éxtasis y la gestualidad rockera que está sedimentada en grandes serigrafías que «alicatan» una de las paredes de la galería.
Jugar a ser «el más listo»
En un pasaje de sus reflexiones sobre Gowar (2005), Euba no se corta y dice que ha construido «un vídeo que me interesa mucho». Faltaría más. ¿Cómo no va a contemplar extasiado sus logros, esos resultados del intento de «ser más listo»? Un poco más adelante hace una pregunta para nota: «¿Cómo es que consigo que pase el tiempo del vídeo sin que haya palabras, y se cree una atención mayor que la que exigiría un vídeo de carácter decorativo como muchos de los que produce el sistema del arte actual? La verdad es que no lo sé». Hay algo de megalómano-candoroso en ese gazpacho mental. Resulta que él, viendo un minuto de silencio en el programa de Mª Teresa Campos, entra en trance creativo y abstrae aquello porque las personas «pasan a representar otra cosa». De ninguna manera puedo estar de acuerdo con su frivolización de esa muestra de respeto ante los muertos, de ese grito retenido frente a los asesinos. Quiero pensar que Euba, tan decorador como el que más, no se entera de nada, de verdad, que es un artista fascinado con la imagen que el vídeo, como un espejo mágico, le devuelve. Tengo muchas razones para que no me interese nada de nada.
Enviado el 29 de Enero. << Volver a la página principal <<
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