« el «aAbanderado» Antoni Muntadas - Anna Maria Guasch | >> Portada << | La voz sola de Muñoz - ROCÍO DE LA VILLA »
Junio 15, 2005
El archivo en el banquillo - XAVIER ANTICH
Reenviamos esta reflexión publicada con ocasión de la exposición de Fernando Bryce en la FUNDACIÓ TÀPIES de BARCELONA. Originalmente aparecida en CULTURAS - LA VANGUARDIA DIGITAL
La noción de archivo se está revelando como una de las más fértiles y sugerentes de la cultura contemporánea reciente. No es extraño, por ello, que la Fundació Antoni Tàpies la haya convertido en una de las ideas motrices de la etapa dirigida por Nuria Enguita. La exposición Culturas de archivo (2000) abrió explícitamente el fuego; Ir y venir de Valcárcel Medina (2002) presentó una falsa retrospectiva del artista a partir, precisamente, de un cuestionamiento del papel del archivo y del testimonio; llega ahora la primera exposición individual en España de Fernando Bryce (Lima, 1965), centrada en sus series de los 3 últimos años, y un catálogo magnífico con todos los materiales expuestos; y, para principios de 2006, la Tàpies anuncia una exposición sobre el Archivo FX de Pedro G. Romero. El panorama constituye toda una declaración de principios.
¿Qué hace Bryce desde que a finales de 1997 dejó de pintar? De hecho, algo aparentemente sencillo: cuestionar el supuesto agotamiento de la representación como fundamento del trabajo artístico y sabotear, a un tiempo, las pretensiones de originalidad con las que se entretienen algunos artistas de su generación y la deriva banalmente sociológica de cierto arte, mal denominado político, actualmente hegemónico en el circuito internacional. Porque lo que hace Bryce es, ni más ni menos, copiar. Aparentemente, sólo copiar. Copiar, a través de dibujos a tinta china, cientos de imágenes y documentos rescatados del archivo global. Y, de forma específica, de esos archivos que alimentan, por una parte, el imaginario internacional digamos que de izquierdas y, por otra, el imaginario postcolonial en las relaciones nortesur en América. Volviendo sobre lo que podríamos denominar documentos fundacionales de algunos mitos y, también, sobre otros documentos, incómodos por su parte, con esos mismos mitos. Y como que de copiar parece que se trata, la crítica, habitualmente perezosa, ha desempolvado la noción benjaminiana de aura y ha hablado de la restauración, en el dibujo de Bryce, del aura para aquellas imágenes y documentos que, por su carácter histórico, parecían desprovistos de ella. Pero la cosa es más sutil. Apelar a los conceptos más manidos, tiene eso: lo que sirve para un fregao, sirve también para un barrido, pero, con ello, las cuentas no siempre cuadran.
Objetividad
Al dibujar miméticamente a mano imágenes y documentos de archivo, convirtiéndolos en arte, Bryce les devuelve su carácter de relato y ficción, cuestionando, desde ahí, la pretensión de objetividad con que la Historia construye sus propios relatos y ficciones pero sin acabar de asumir que lo son. Pasado el tiempo del aura en el arte,como ya sentenciara Benjamin hace la friolera de setenta años, Bryce parece ponerse del lado de Nietzsche: no hay hechos, sólo interpretaciones. Y así, copiando y copiando, Bryce cuestiona el poder del texto y de la imagen como documentos. Operación, cuanto menos, a contra corriente, enfrascados como están tantos en acentuar, para toda lectura de las obras de arte y las prácticas artísticas, su carácter de documento. De este modo, el trabajo de Bryce, centrado en el documento de archivo, impugna su presunta neutralidad para acentuar las paradojas de su propia construcción como documento y, también, su uso y circulación. Y así da, de paso, la razón a Derrida cuando sentenciaba el carácter fantasmal de todo archivo, nacido de un acto de violencia frente a aquello que consigna y a aquello, también, que excluye. Y es que archivar, en el fondo, es una forma de leer de determinado modo las cosas y, por añadidura, una forma de borrar aquello que queda fuera de lo archivado.
Y así, a través de las series dedicadas a la promoción turística de Cuba o de México en el mercado norteamericano, a la guerra civil española o a la revolución cubana, Bryce rastrea, copiando documentos de todo tipo (desde periódicos, revistas o publicidad hasta fotografías, posters, cartas o conferencias), las extrañas paradojas olvidadas en los rin-cones de la historiografía. Pero, debajo del polvo, aparecen, más que hechos nuevos, nuevas interpretaciones, matices olvidados, conflictos velados. Construcciones, en definitiva, de relatos y ficciones que articulan imaginarios, alimentan mitos y construyen sentidos.
No falta, en la operación de sabotaje, inteligente y precisa, de Fernando Bryce, una importante dosis de ironía. Como en Visión de la pintura occidental, un trabajo a partir del Museo de Reproducciones Pictóricas de Lima, creado en 1951, que ofrecía, con la ingenua pretensión de democratizar el acceso al arte, una serie de fotografías de obras canónicas del arte occidental: Bryce las vuelve a reproducir aquí, en copias de las copias, añadiendo otras copias de documentos acerca de la fundación del museo y funcionamiento. Una lectura, ciertamente, entre demoledora y delirante, que nos interpela hoy, en la época del sagrado espectáculo de la transparencia y de la supuesta universalización de la cultura, con auténtico sarcasmo.
Y, entre todos los documentos copiados, los referidos a la guerra civil española, como los dedicados a The Spanish Revolution, el boletín en inglés del POUM, aportan una perspectiva más que interesante por lo que tiene de excéntrica. Nada que ver con el simplismo de Ken Loach en Tierra y libertad, por decirlo rápidamente. Entre otras cosas, permiten rescatar algunos de los conflictos intestinos y cainitas de la tan idealizada posición de las izquierdas catalanas durante el conflicto: interesante enfoque de actualidad en la época de la denominada izquierda plural.
También ahí, Bryce sienta al archivo en el banquillo y lo deja solo, ante nosotros, para que se defienda. |
Enviado el 15 de Junio. << Volver a la página principal <<
Pings de TrackBack
URL del Trackback para esta entrada:
http://salonkritik.net/MT/mt-tb.cgi/67
Comentarios
Publicar un comentario
Gracias por registrarse, . Ahora puede comentar. (salir)
(Si no dejó aquí ningún comentario anteriormente, quizás necesite aprobación por parte del dueño del sitio, antes de que el comentario aparezca. Hasta entonces, no se mostrará en la entrada. Gracias por su paciencia).