« ENTREVISTA con John Berger | >> Portada << | Obsesión por el tiempo »

Junio 29, 2005

Entrevista con Carlos Amorales

Reenviamos entrevista de Javier Díaz-Guardiola a propósito de la exposición en ARTIUM. Originalmente publicada en ABCD

En el marco del «boom» de exposiciones de plástica mexicana que tuvo lugar en Madrid el pasado mes de febrero ?consecuencia de que México fuera el país invitado en ARCO?, la Casa de América presentó el trabajo último de Carlos Amorales (México, 1970). Su muestra ¿Por qué temerle al futuro?, ahora más rodada y ampliada, recala en el Artium de Vitoria. Con ella descubrimos una nueva faceta del artista, la de dibujante, que desde su archivo de imágenes ?fijas o en movimiento? disiente de la validez de significados cerrados.

Lanza al espectador una pregunta muy directa desde el título de la muestra: «¿Por qué temer al futuro?». ¿De qué forma está implícita la respuesta en el proyecto?

El título de esta exposición tiene que ver con los juegos de adivinación de cartas que le dan origen. También se relaciona con una situación personal que viví cuando comencé el trabajo, que es que mi pareja estaba embarazada, lo que hace que, quieras o no, tengas algunos miedos. Momentos como estos te hacen reflexionar, en este caso, no sólo sobre si el bebé nacerá sano o no, sino sobre qué mundo le va a tocar vivir y qué mundo nos está tocando vivir a nosotros. Fue entonces cuando me di cuenta de que en los últimos dos años, cada vez que abría el periódico y ponía la televisión lo único que veía era una acumulación de malas noticias. Esa carga de agresividad que de alguna forma he estado notando creó miedos en mí que he intentado exorcizar aquí.

Se trata pues de servirse de la «sensibilidad» del espectador.

Sí que es verdad que aquí hay una cierta provocación, en el sentido de que las imágenes que se ofrecen son muy siniestras. De hecho, bastantes de ellas se desarrollaron como parte de una investigación sobre elementos de la literatura gótica que se pudieran extrapolar al ámbito de la ciudad de México donde vivo. Me interesaron cuestiones gráficas, como las aceras, que en México, debido a los movimientos telúricos, se craquelan. Yo fotografié y luego dibujé esas fracturas, que, situadas en un cielo, son como truenos o rayos; los zanates, especie de cuervos mexicanos, son unas aves muy bonitas y estilizadas, pero que depende en qué contextos son siniestras...
Eso fue lo que comenzó a conformar un archivo de imágenes. Sus elementos, en el fondo y en origen, no son tan siniestros, y nacen de cuestiones muy banales, como descargas de Internet o fotografías personales, que traducidas a líneas contrastadas y simplificadas, otorgan nuevos significados y mucho misterio.

¿Cómo se articula la muestra?

Básicamente, esta exposición está dividida en dos partes definidas por la luz, que se combinan a modo de callejón sin salida: hay que avanzar por ella y luego retrocederla, de forma que pongas en duda los conocimientos o sensaciones percibidas en una dirección. En el espacio luminoso, el espectador se encuentra con un ámbito preparado para que le lean las cartas o para leérselas él mismo. La segunda sala la conforma una buena revisión de mi archivo de imágenes, que en la actualidad lo componen unos 430 dibujos, y que sigue creciendo. Estos dos espacios son proposiciones que hago al espectador. A partir de ahí, la segunda parte, la oscura, es la puesta en práctica de algunas de sus posibilidades: sus vídeos ofrecen desde echadores de cartas «auténticos» que interpretan los naipes, hasta la interpretación de las imágenes por parte de un pianista, o una animación psicológica con las manchas que se usan en los tests de Rorschach.

La base de su trabajo en estos momento es el dibujo. ¿Cómo lo entiende como técnica?

La verdad es que no pienso tanto como dibujante, y nunca me había considerado como tal. Sin embargo, sí que creo que el dibujo juega un papel importantísimo en mi trabajo. De hecho, hasta hace dos o tres años, yo me dedicaba a la performance. Pero lo que siento es que mi tipo de dibujo es muy gráfico. Desde hace unos años utilizo mucho en el ordenador, lo que supone unos planteamientos específicos. Dibujo mucho con vectores. Eso es muy interesante, porque lo que haces es trazar puntos en el espacio, un espacio que, además es virtual, delimitado por una pantalla. Y aunque los dibujos se presentan de cierta forma, lo importante es que no tienen espacio. Un dibujo vectorial no está ni siquiera definido en su tamaño. Si te das cuenta, muchos de los dibujos son clichés, repeticiones y combinaciones. Eso me ha llevado a una forma de trabajar más inconsciente que la de un ordenador. Creo que he dado con mi forma de enfrentarme al dibujo.

Es cierto que le vemos ahora en España en un momento muy determinado de su trabajo. Sin embargo, ¿qué vincula su interés anterior por los luchadores o las «maquiladoras» con el de los echadores de cartas de ahora?

El mío es un proyecto común en diferentes pasos. Yo siento que he trabajado en cuatro grandes grupos de obras: el centrado en la lucha libre a partir de mi alter ego; el de las «maquiladoras» o ensambladoras, que se hace eco de una problemática social; el de la compañía de discos Nuevos Ricos; y los trabajos centrados en los dibujos y animaciones. Yo veo conexiones entre todas estas cosas. Para mí son un entrar y salir, un dar saltos entre fantasía y realidad. Eso estaba muy claro en los proyectos con la máscara como protagonista: la máscara es la frontera entre el público y el artista, y entre ambos ámbitos hay todo un juego de ilusiones y también una realidad: tú puedes estar viendo a un luchador con un nombre rimbombante, pero, si te identificas con él, pasa a ser el señor José Gutiérrez trabajando un viernes y al que se le ve que lo que quiere es irse a descansar a su casa. También siento que ha habido siempre una atracción por el espectáculo. Siempre me ha interesado hacer trabajos que involucren a la gente, que se vuelven shows, pero contra lo que también lucho, para que dé lugar a algo muy personal. Eso se ve muy bien en los dibujos de esta exposición, donde el pulso es constante entre lo que yo ofrezco y el significado que tú das.

¿Con qué intención nace el archivo de imágenes?

El archivo se fue haciendo solo. Fue una propuesta para un performance con Amorales. Sin embargo, la necesidad de dibujar para otros proyectos fue creciendo, y los dibujos se fueron acumulando. Es más tarde cuando he comenzado a reutilizar sus fondos conscientemente, sobre todo al iniciar las animaciones. Su nombre de «Archivo Líquido» viene de su carácter mercurial, por esa cosa que tiene el agua de ser sólida, líquida, gaseosa; porque también un dibujo lo puedes traducir a casi cualquier medio.
Habla de su interés por el espectáculo. Desde luego, algo que cuida mucho son sus montajes.

Es curioso, porque mi trabajo comenzó como escenógrafo. Eso lo recuperé con las performances. Para mí, las animaciones pueden verse como performances; las pantallas son como telones con escenarios que defienden los personajes. Además, me interesa mucho cómo camina el espectador en un espacio, cómo un montaje me obliga a mí a abrirle unos espacios.

Este año ARCO tuvo a México como país invitado. ¿Existe realmente el «boom» de la plástica mexicana que nos mostró la feria?

Desde luego, el gobierno mexicano invirtió mucho dinero en ARCO y vio esta oportunidad como el proyecto cultural de la década. Lo que a mí me parece cuestionable es que, a fin de cuentas, ARCO es una feria de arte, una cuestión comercial. Yo siento una actividad fuerte en México, que ha habido un cambio y que sus artistas han entrado en el mundo globalizado. No creo que haya un «boom», aunque sí un esfuerzo por empujarlo que, incluso, se ha vuelto desilusión.

Enviado el 29 de Junio. << Volver a la página principal <<

Pings de TrackBack

URL del Trackback para esta entrada:
http://salonkritik.net/MT/mt-tb.cgi/81

Comentarios

Publicar un comentario

Gracias por registrarse, . Ahora puede comentar. (salir)

(Si no dejó aquí ningún comentario anteriormente, quizás necesite aprobación por parte del dueño del sitio, antes de que el comentario aparezca. Hasta entonces, no se mostrará en la entrada. Gracias por su paciencia).


¿Recordarme?