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Julio 26, 2005

Las mil caras del ruido - José Manuel COSTA

Publicación original en ABC, 20 Julio 2005.

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El encuentro entre lo experimental electrónico y el avant-metal, fascinante y sólo en apariencia contra natura, ha acabado formalizándose en un disco de remezclas de Earth, el grupo fundador, a cargo de luminarias de la programación como Autechre, Jim O'Rourke, Russell Haswell, Mogwai o herederos más directos de Earth, como Justin Broadick o Sunn O))). No sólo eso, Merzbow ha producido a Sunn O))). En el sello de éstos (Southern Lord) publica el ruidista Orem Ambarchi... El drone («zumbido» ¿?), la vibración básica que tiene que ver con lo primordial y la música de las esferas, adopta muchas formas en nuestros días y todas se relacionan en su raíces.

Con todo y una cierta tendencia a caricaturizarse a sí misma, la onda siniestra del metal, dividida en ramas como black, death o stoner, ha seguido una evolución subterránea tachonada por algunos de los álbumes ruidistas mas interesantes de la última década. Aunque los Black Sabbath o los Swans sean reverenciados, quienes de verdad resultaron determinantes fueron los Melvins, grupo de Seattle de inmensa influencia sobre, por ejemplo, Nirvana. The Melvins trajeron una extrema ralentización de los tempos y un punto experimental (han colaborado con Lustmord) casi desfachatado.

La unión de los drones de Melvins o de bandas japonesas de rock extremo, como Boredooms o Fushishutsa, con una imaginería en la que entran machos cabríos, serpientes o gusanos, es lo que ha acabado produciendo una música de rasgos apocalípticos, en cuyos casos mas extremos se ha prescindido incluso de cualquier aparato percusivo: el ritmo, como en las ragas hindúes o las improvisaciones de La Monte Young, debe surgir del mismo drone, de esos bajos tremebundos y pulsantes que «un día, quien sabe, tal vez formen una alfombra de puro sonido sobre la cual los visitantes de un concierto podrán levitar» (Steve O'Malley de Sunn O))).

FRECUENCIAS EXTREMAS.
La mayor parte del avant-metal tiene que ver con frecuencias extremas al borde de lo ecológico, pero el subgénero ha evolucionado y se ha hibridado tanto como' para que Ulver edite un disco de ruido minimalista y mas bien agradable a pesar de su nombre (Lycantropen) o que Boris complique la fórmula de manera extraordinaria. Por el momento, gran parte de esta curiosa familia se encuentra en el sello Southern Lord, puesto en marcha por O'Malley, con grupos como Goatsnake o Khanate -proyectos paralelos de Sunn 0»)-, Thrones, los mismos Boris.

UN ASALTO A LOS SENTIDOS.
Pero éste no es un fenómeno limitado y, por ejemplo, Pelica-n mantiene su propia vía de despojamiento melódico y rítmico y de alta densidad de sonido. Wolf Eyes o Black Dice también utilizan los drones en su electrónica bruta lista y la cuna de «glitch», el sello austriaco Mego, puede editar el Sheer Hellish Miasma de Kevin Drumm, la concentración en un laptop del asalto a los sentidos al que ha conducido la experimentación sobre el riff primigenio.

El drone parece un vórtice hacia el que convergen retazos de todo tipo de música, desde la religiosa de los cuernos tibetanos hasta las respiraciones de los monjes Mevlevis. Desde los ya mencionados La Monte Young o Pauline Oliveiros hasta Stuart Dempster, Alvin Lucier o Arno Id Dreyblatt. Desde Francisco López hasta Alec Empire (Low On Ice)...

No tiene mucho de extraño que el metal, una música concebida como un ruido extremo y dotada de un hálito mistérico y trascendente lance
a ese ámbito mesnadas de practicantes completamente entregados. Es lo suyo.

Enviado el 26 de Julio. << Volver a la página principal <<

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