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Septiembre 14, 2005

Comunidad Freesound - EVA VILA

A proposito de la "31 ª International Computer Music Conference ,con participación de The Freesound Project, se celebró en Barcelona del 5 al 9 de septiembre." Originalmente publicado en CULTURAS de LA VANGUARDIA DIGITAL

Un buen amigo mío decidió viajar estas vacaciones huyendo de los designios del sentido de la vista. A lo que más le sacó provecho fue al oído. A poco de su partida empecé a recibir por e-mail los sonidos que registraba por el camino y a configurar de este modo el mapa de su aventura. Una selección de aquellas postales sonoras forman parte ahora del repositorio de sonidos de The Freesound Project. Una plataforma virtual para la reutilización de sonidos donde dejar tus grabaciones con la única condición de que estén libres de copyright. Utilizando la licencia Creative Commons que reformula los derechos de autor tradicionales, quien introduce un sonido en Freesound podrá escoger entre tres opciones: que sus sonidos puedan ser copiados o reproducidos por quien quiera, que puedan serlo sólo por quienes los utilicen sin afán de lucro, o bien, no sólo que puedan ser utilizados sino también modificados. La única condición para utilizarlos es la de mencionar su origen.

En pleno auge de la polémica de cánones y derechos de autor, The Freesound Project aboga por la cultura del reciclaje, del chupóptero, de la propiedad colectiva de los sonidos y la creación de valor a partir de su uso por diferentes miembros. El proyecto ha sido desarrollado por el Grupo de Tecnología Musical del Instituto del Audiovisual de la Universitat Pompeu Fabra de Barcelona, en el marco de la International Computer Music Conference celebrado este año en la misma Universitat. Su web se inauguró en abril, lleva registrados más de 13.000 usuarios y dispone de cerca de 7.000 sonidos. Con un enorme éxito, la comunidad de freesounders continúa creciendo y augura un nuevo aire a muchos de los interrogantes que hasta ahora se han planteado frente al tema de la piratería y los cambios ineludibles en la industria musical y discográfica. The Freesound Project participó - como tantas otras iniciativas nacidas bajo el hálito de la free culture- en las jornadas que bajo el nombre de Copyfight tuvieron lugar en julio en el Centre de Cultura Contemporània de Barcelona. Pasando por los medios poco más que desapercibido, contó con la presencia de Lawrence Lessig (iniciador de las licencias Creative Commons y autor del libro Free Culture), John Perry Barlow (letrista de Grateful Dead y impulsor de la Electronic Frontier Foundation) o Cory Doctorow (editor de uno de los weblogs más leídos). Asimismo, la cita convocó a multitud de proyectos nacionales e internacionales (Wikipedia, Illegal Art, Burn Station...), expuestos ante un público ávido de alternativas a la cultura del permiso.

Desde que aparecieron los dj´s y el concepto de collage sonoro invadió las discotecas, las discográficas y sociedades de autores no han parado de perseguir el cobro de porcentajes. Para algunos nuevos creadores el pago de derechos ha resultado definitivamente prohibitivo, de modo que la solución ha sido robar sonidos de samplers, otras canciones o utilizar sintetizadores con softwares crackeados. "Algo que no ha ocurrido con la imagen o el vídeo de modo tan flagrante", afirma Xavier Serra, director del Grupo de Tecnología Musical de la UPF. En un primer momento, las radios también tenían que pagar un canon por cada canción emitida, pero rápidamente se regularizó la situación para que pagaran sus cánones pero pudieran poner las canciones en antena. Lo mismo pasó con la televisión. "Hoy, por el contrario - continúa Serra- todavía se exclaman de que la gente pueda bajarse canciones o sonidos por internet, cuando resulta de lo más obvio si nos abstraemos del modelo tradicional de industria discográfica, obsoleto, y pensamos en términos de las nuevas oportunidades".

Freesound plantea ir un paso más allá. Aparcar los problemas legales en los que parece haberse enquistado el camino natural de la música en la red y normalizar una situación con la que los músicos vienen lidiando desde hace años. La posibilidad de crear músicas a partir de combinar sonidos existentes sin infringir derechos de propiedad alguno. Hay quien teme una vez más por el daño que puedan hacer estos cambios a la industria privada y a la comercialización. Nada más lejos de ello, lo que hacen herramientas como Freesound es ampliar el mercado creando nuevos productos y dejando entrar en la creación y el consumo de música a mucha más gente. "En uno de los recientes congresos de audio, Yamaha estaba de acuerdo en que el futuro de los instrumentos musicales pasa por lo que se pueda desarrollar a partir de innovaciones como Freesound -cuenta Serra-. Una empresa como Yamaha no gana dinero con los sonidos, pero sí con la creación de instrumentos conectados a la red. Por ejemplo, un sintetizador que pueda alimentarse de una fuente de sonidos con todas la músicas del mundo". El Grupo de Tecnología Musical ha diseñado, entre otros, un programa de búsqueda de música con criterios de selección diferentes a los habituales. Un producto comercializable y un servicio que muchas empresas estarán - con seguridad- interesadas en ofrecer. En lugar de hacerlo por el título del tema o el autor, el usuario iniciará su búsqueda por las características del timbre, voz, ritmo o estilo de la música que quiera encontrar. Una puerta abierta para la música de todo tipo que esquiva las fronteras lingüísticas y los intereses de las distribuidoras. Una verdadera democratización del sonido.

En definitiva, la cuestión se centra en cómo entendemos la evolución de los modelos tradicionales y el cambio de significado de ciertos conceptos como valor añadido o bien público. ¿Por qué privatizar nuestro bagaje cultural? El creador, hasta el momento ligado a la persona que dominaba una serie de técnicas, es ahora -como los dj´s en su día- alguien sin formación musical concreta que puede reutilizar de una manera fácil el bagaje musical y cultural que tiene. Crear sin inventar de cero ni ponerse delante de una partitura en blanco.

Otro de los puntales de la cultura libre que recopila el proyecto Freesound es la nueva dimensión de la creación colectiva. Igual que se utilizan los blogs como herramienta para la creación literaria en la red, el repositorio de sonido libre apuesta por la creación en la red de una comunidad sonora de intercambio. Y, lo más interesante, avanzando en el medio internet termina, a la fin, inspirando nuestros hábitos y creaciones fuera de la red. Hace poco - nos cuenta Serra- el Ayuntamiento de Barcelona y el IUA imaginaban una instalación en diferentes ciudades donde un sistema fuera creando ambientes sonoros distintos utilizando sonidos extraídos de Freesound a partir de criterios metereológicos, geográficos, temporales, etcétera existentes en cualquier parte del mundo. Un repositorio de sonidos universal y de acceso inmediato, retransmitiéndose en un espacio real para los ciudadanos de un lugar. Un organismo que fuera adaptándose y personalizándose a través de la reutilización del sonido.

Integrar el concepto de Freesound en la ciudad. Una idea para la que habrá que digerir previamente algunos cambios: la desaparición de roles establecidos (creador-usuario), los beneficios de la creación musical colectiva y un nuevo entendimiento del sonido que inevitablemente acabe reflejándose no sólo en nuestro modo de viajar sino también en nuestras costumbres diarias.

Enviado el 14 de Septiembre. << Volver a la página principal <<

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