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Noviembre 19, 2005
Nada pasa y todo acaba - MERY CUESTA
LA VANGUARDIA DIGITAL - Nada pasa y todo acaba
David Bestué y Blanca Casas Brullet son los dos jóvenes artistas que cierran el ciclo Nada/ Algo pasa en la Sala Montcada. El ciclo acaba y habrá que hacer balance. Su leitmotiv ha remitido a cuestiones como la espera, la duda y la recreación de mundos suspendidos e inquietantes. Esta insistencia en la ambigüedad y los paréntesis espacio-temporales es, además del territorio común de trabajo de los 6 artistas participantes, un tema de enorme aceptación y cultivo exhaustivo en las expresiones artísticas contemporáneas, porque apelan directamente a la subjetividad del espectador (como dice Casas Brullet, "dejo espacio para que el espectador llene el vacío de la narración"). Y es que es muy sencillo cargarle el muerto de la lectura y contenido de la obra al propio espectador y sus vivencias. Reconozcamos pues que la poética de la inconcrección, el no-lugar, etc. es un naipe bastante sobado en una partida poco arriesgada, aunque sí es cierto que los integrantes de Nada/ Algo pasa no lo han jugado mal. Los comisarios de la temporada, Martí Manen y Fabienne Fulchéri, se muestran optimistas tras la experiencia: "El ciclo ha dado visibilidad a artistas de aquí que han trabajado en condiciones dignas y con un buen presupuesto de producción - declara Manen-. Estamos contentos de haber podido trabajar sin un condicionante excesivamente resultadista".
Recordemos: abrió en octubre del 2004 Anikka Larsson, quien presentó una vídeo-instalación que revelaba su fascinación por el mundo virtual, recreando un universo extraño y pasmado, suspendido, como el que la suiza Zilla Leutenegger presentó dos meses después en la instalación Puras ilusiones. Leutenegger apuntó algunas reflexiones en torno a la morfología de las estructuras arquitectónicas y su uso, cuestiones que David Bestué lleva hasta el extremo en el curioso ejercicio que se puede ver actualmente en la Sala Montcada. El artista olotino Job Ramos presentó a continuación la instalación El dia que Jim Pomeroy conquistó el Vallés, una propuesta muy bien hilada - quizás la más sobresaliente del ciclo- por su capacidad de disparar multitud de lecturas relativas al deseo, el sentimiento épico o los medios de comunicación. A mediados de abril, el francés Renaud Auguste-Dormeuil reprodujo la posición que los astros lucían el día antes de diversos bombardeos históricos. La quietud y la atmósfera fantasmal eran, de nuevo, las señas de identidad de la puesta en escena de este ejercicio.
David Bestué y Blanca Casas Brullet ocupan actualmente la Sala Montcada. Sus obras refrendan el ciclo Nada/ Algo pasa como un conjunto muy compacto; que sea compacto no quiere decir que haya sido un ciclo especialmente sobresaliente, sino que los artistas estaban bien elegidos atendiendo muy cuidadosamente a la interrelación entre ellos. Bestué (Barcelona, 1980) es el más joven de todo el ciclo y ya lleva una trayectoria bastante coherente a su espaldas. Sus pósters del 2003 titulados Guía parcial de la arquitectura contemporánea en la ciudad de Ibiza tienen mucho que ver con la obra que presenta para Montcada, así como aquellas deliciosas acciones pseudogamberras que hizo junto con Marc Vives recogidas en el libro Acciones en Mataró, y que les dieron una cierta popularidad. De los dos Bestués hay en la instalación Visión parcial del trabajo de un arquitecto, un recorrido personal por la obra del arquitecto Enric Miralles a traves de textos en la pared y fotografías. La clave del recorrido está en, como él observa, "visitar sus edificios cuando parece que ya no hay que visitarlos". Bestué con su capacidad demostrada para destilar sentimiento del detalle cotidiano ofrece este emocionante y sustancioso ejercicio de acercamiento enamorado al legado de Miralles.
Por otro lado, Casas (Mataró, 1973) presenta Los márgenes felices, un vídeo en el que se hace de nuevo patente esa inclinación emperrada de los artistas por ofrecer narraciones deshilachadas y que cada uno saque sus conclusiones. Casas desea hacer hincapié en la vegetación salvaje de los no-lugares, y mete en la sala algunas de estas plantas. La propuesta gana en el contexto que el ciclo dispone, aunque no tiene la fuerza de otras que hemos visto.
Nada/ Algo pasa ha tenido de nuevo la introducción de un dispositivo expositivo peculiar: el módulo de información con entrevista incluida donde verle la jeta al artista. Este dispositivo no es algo muy común y fue pensado, asegura Manen, "para dar importancia al usuario de la exposición: hay una idea de accesibilidad detrás de ello". ¿Qué pasa con Nada/ Algo pasa?Que ha sido una muestra de trabajos meritorios de artistas muy jóvenes. ¿Y qué pasará con la Sala Montcada? Para otro día lo dejamos.
Enviado el 19 de Noviembre. << Volver a la página principal <<
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