« Charles Taylor: No tan libres como parece - ENRIQUE LYNCH | >> Portada << | Miguel Ángel Gaüeca: Raro, raro, raro - Alicia Fernández. »
Enero 14, 2006
Sergio Prego: En una era de belleza asequible , la fealdad tenía algo de heráldico - Javier Montes
Originalmente en abc.es
En 1998, Sergio Prego presentó en la antigua fábrica de Consonni en Bilbao la pieza que le dio a conocer y que al cabo de los años sigue siendo emblemática: marcaba ciertas pautas a las que se ha atenido ?en líneas generales? en su coherente trayectoria posterior. Tetsuo Bound to Fail representaba imágenes del propio artista por medio de un dispositivo que incluía cuarenta cámaras fotográficas que se disparaban simultáneamente. Mediante un laboriosísimo montaje videográfico posterior, un sólo instante ?el segundo que tardaba en derramarse, por ejemplo, una taza de líquido? era representado desde múltiples puntos de vista, creando una brecha inquietante entre tiempo y espacio reales y representados. Era una aproximación pionera y en cierta forma artesana a la técnica del bullet time (que congela la acción mientras la cámara parece seguir moviéndose alrededor de la escena) que un año más tarde ?no antes? popularizó en todo el mundo Matrix y que ahora puede verse en cualquier vídeo pop o anuncio de televisión, en cuanto uno hace algo de zapping. El resultado ofrecía imágenes que se proponían cortocircuitar nuestra percepción habitual del tiempo y del espacio a partir de un trabajo a medio camino entre el bricolaje y la alta tecnología, entre lo extremadamente manual ?artesanal, casi?, el aura fría y la pátina despersonalizada que daba el uso de la videografía digital y los sonidos sintetizados electrónicamente.
Prego ha seguido trabajando en esa brecha, y, de un modo oscuro, su obra sigue resultando fascinante: quizá por buscar ese tipo de grietas para colocarse en ellas, quizá porque conecta muy bien con el aire áspero y tecnificado de los tiempos (lo prueba su extraordinaria intuición al adelantarse a todo el mundo en el uso del bullet time y el embobamiento inagotable que causan a todo tipo de público las imágenes en la estela inaugurada por Matrix). En su nueva versión de la obra Anti- (pudo verse una variante más extensa en la sala Rekalde en 2005), Prego vuelve a colgar a sus colaboradores de arneses atados al techo y les hace recorrer las paredes de una sala como cosmonautas de andar por casa, liberados provisionalmente y mediante un mecanismo rudimentario de las leyes de la gravedad.
Trampantojo elemental.
La proyección logra, mediante un trampantojo elemental pero muy efectivo, una potente impresión de desorientación ?dépaysement sería la intraducible palabra francesa que iría como anillo al dedo: estar fuera del propio país, en terreno desconocido? que primero deja perplejo y luego anima a hacerse preguntas sobre la realidad de lo que solemos, por inercia, llamar real. Gabriel Villota ha hablado a propósito de todo esto de la cuestión del trabajo en equipo y la presencia de una «comunidad» de colaboradores tras el artista. Y en el catálogo, Peio Aguirre alude a la estética y la narratividad de películas de ciencia ficción de culto como THX 1138, de George Lucas, con sus sugerencias de espacios neutros e inefables.
Espacios alternativos.
La ciencia-ficción ronda la cabeza de Prego como invitación a pensar nuevas formas de espacio y tiempo. Un fragmento del sonido de Alien, de Ridley Scott, acompaña la proyección de Anti-; y observando los paseos «ingrávidos» de sus personajes, uno recuerda las texturas y los espacios alternativos ?a veces claustrofóbicos, y hasta siniestros? de clásicos como Darkstar, de Carpenter, Solaris, de Tarkovski o las azafatas asépticas de las aeronaves de Kubrick. Hay algo de esa retro-ficción, de esa visión a posteriori del futuro (tan melancólica como ominosa), en Sunoid, la excelente pieza que recibe en la entrada de la galería: un brazo articulado de neón animado por un motor y dotado en sus extremos de sensores y relés, que le hacen cambiar de dirección al toparse con las paredes o el techo de la sala para describir eternamente trayectorias nunca idénticas. Un perpetuum mobile que mezcla el azar y lo programado, tantea sin descanso su propio alcance y puede verse en el piso de abajo en un monitor, gracias a cuatro cámaras. Los tubos de neón, las delimitaciones espaciales y los circuitos cerrados de observación a distancia hacen pensar en Bruce Nauman. Y quizá se puedan situar en relación a su trabajo conceptual ?sus reflexiones sobre percepción espacial y temporal, la libre asociación de significados y signos en sus obras? estos últimos trabajos de Prego.
Enviado el 14 de Enero. << Volver a la página principal <<
Comentarios
Publicar un comentario
Gracias por registrarse, . Ahora puede comentar. (salir)
(Si no dejó aquí ningún comentario anteriormente, quizás necesite aprobación por parte del dueño del sitio, antes de que el comentario aparezca. Hasta entonces, no se mostrará en la entrada. Gracias por su paciencia).